
Mañana de calor en Cemento, verdad del refranero español, hasta el 40 de mayo no te quites el sallo. Hoy es 42 y lo hemos tirado al final del armario. Fuera de aquí, tu no estas invitado esta temporada. Calor de verano, tímido pero abrasador, sol que pica y no broncea, si acaso quema. Un sabor agridulce me queda en la boca, sentimientos contrapuestos todos en la misma dirección...colisión segura, otra más y venga el crash test dummy al trigo. Vamos por...¿5?¿20?¿100? ya he perdido la cuenta. Lo cierto es que estas inversiones sentimentales a todo riesgo conllevan una montaña rusa de sensaciones que les hacen ser por sí mismas atrayentes y divertidas, pero tan desgastadoras...Ahora pienso en los abrazos que anoche me inundaron de alegría y en los besos que callaron el sentimiento hipócrita de la soledad escogida.
Encuentro al abrir la puerta la hiel que deja el rastro de lo prohibido. Intentar dar el corazón sólo por horas no es aséptico, ni siquiera indoloro...deja huellas y provoca añoranza. Después de una sobredosis de amor ha caído una tromba de realidad. El destino se esconde detrás de oscuras esquinas, en las calles por las que andamos. Nos demuestra quien manda y cómo no decidimos ni siquiera el color con el que vemos las cosas, ni el olor que queremos recordar.
Me quedo de nuevo en los abrazos, me han dado tanto como me han quitado de golpe. He vuelto a caer en lo mismo, en el absurdo argumento del control y el bloqueo, en la torpeza de creer que mi cráneo de 60cm manda sobre mi más que torturado corazón. Ahora no queda ningún olor, todo se lo ha llevado el mismo viento que nos ha empujado a la locura de abrir con un hacha un paréntesis en nuestras respectivas realidades.
Y en adelante un camino, muy oscuro pero conocido. Puedo ir a tientas, tan solo con algún destello de vez en cuando sé que conseguiré salir de este jardín laberinto al que nadie me había invitado y en el que yo solito me colé.
Injustas las miradas, incapaces de esconder la evidencia, razón contra sentimientos, química contra ley, axiomas y prejuicios miles por la borda, instintos primarios y puros elevados a la máxima potencia, al infinito y mas allá...uno partido de cero.
Complejidad de sentimientos inexpresables en unas pocas palabras, una vez mas, y ya van muchas, escribo de forma cuasiautomática pensamientos se rebosan de mi cerebro, como en un lavabo atascado incapaz de asumir tanto caudal. No se qué pensar, ni siquiera se si debo pensarlo. No estoy hecho para dejarme llevar, por mucho que lo intente, sigo pensando en cada uno de los abrazos que anoche me quitaron el sueño, deseando que algún día sean un motivo más para vivir en calma
Me quiero, pero no se cuanto...
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