
Me levanto temprano como siempre, o tarde según se mire. Andando por la calle, a mi paso, casi corriendo me monto en el autobús y doy los buenos días por Internet a todas esas personas que se han hecho un hueco en mi facebook, no tengo tiempo para mucho más, me bajo entro y desayuno. Desde la cristalera veo la M30, escucho música y sonrío leyendo mails…trabajo y trabajo, pero a otro ritmo. Lejos quedan los pelos de punta desde las 7:45, el móvil matador que tanto odié, las prisas, los retrasos en las entregas, las discusiones y el stress. Tengo tiempo suficiente para ocuparme de nimiedades que en otro momento ni siquiera me paraba a pensar. El metro se ha hecho mi amigo. No me importa el mal olor, la mala educación de los empujoneros o el agobio de bajar tan profundo. Soy feliz. A mi alrededor los pollos caminan derechos, ninguno se sale del grupo y yo tan contento. Ya tengo casa, tengo una entrevista, ya tengo los billetes…frases que transmiten felicidad contenida, fruto del trabajo y el esfuerzo que todos vamos haciendo. En este país donde el silencio económico es atronador y los parados se cuenta por miles cada día sinceramente, somos privilegiados. ¿Aprovechamos nuestra capacidad al 100%? Creo que si. Desde el momento en el que eres consciente de que hay que relativizar y ponderar la importancia de cada aspecto de nuestras vidas. Nunca falta una voz al otro lado, ni una sonrisa a tiempo o una mano cuando la necesitas. Los amigos los escoges, la familia te toca...creo que esa frase es mas acertada. Yo tengo suerte con ambas cosas, familia nuclear por supuesto, porque familia extendida…madre mía! Pasen y vean lo que es un circo…
¿Y de mis amigos que digo? No puedo decir nada, creo que muchas veces el silencio es mas inteligente que cualquier respuesta por audaz que sea. Mi madre, de gran sabiduría y dilatada experiencia, me metió a fuego lento una frase en mi cabeza…aprende a querer a tus amigos por sus defectos…por sus virtudes ya los querrán todos.
Pienso en los últimas tres semanas, por no irme muy lejos, y no me queda un minuto al descubierto…ni un segundo de soledad. Si, de soledad, porque ese rollo de la soledad escogida suena mal, no es soledad escogida, para mi es autotranquilidad.
Ahora voy a seguir trabajando,
eu ando pelo mundo prestando atenção a cores…
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