
Ya no sé dónde estoy, y lo que es peor, por momentos me olvido de dónde vengo y no recuerdo a donde voy. He caído presa de la prostitución y la corruptela. De mis propios principios y casi de mi dignidad. He perdido como Sanson, la fuerza por la melena. No sé dónde han quedado todas esas ganas por luchar. Ahora me vendo, casi me regalo, por una sonrisa, por un minuto de tranquilidad, por una noche en paz. Y cada vez se vuelve más difícil valorar lo positivo, cada vez pesan más las penas y las condenas, cada vez mi almohada es más fina, me cuesta más dormir en paz.
Y de esta calle no me escapo…no tiene salida, solo queda dar marcha atrás. Estamos igual que al principio, tantos años después y no se ni si hasta peor. No tengo un motivo que me empuje a levantarme cada mañana, ni uno…y eso es egoísta, lo sé. Pero es lo que es, y punto. El día que aprenda a sufrir el dolor de las muelas de otro os lo diré, mientras tanto seguiré jodido con las mías, aunque ni duelan…son mías.
No encuentro una chispa que haga encender la llama que explote tanta capa gris. No soy nadie exclusivo, no me es ajeno el malestar…
Y de esta calle no me escapo…no tiene salida, solo queda dar marcha atrás. Estamos igual que al principio, tantos años después y no se ni si hasta peor. No tengo un motivo que me empuje a levantarme cada mañana, ni uno…y eso es egoísta, lo sé. Pero es lo que es, y punto. El día que aprenda a sufrir el dolor de las muelas de otro os lo diré, mientras tanto seguiré jodido con las mías, aunque ni duelan…son mías.
No encuentro una chispa que haga encender la llama que explote tanta capa gris. No soy nadie exclusivo, no me es ajeno el malestar…
