
A lo mejor no escribo todo lo que quiero en este post, pero lo intentaré. Ahora mismo estoy en mi casa, pienso en los 29 años que acabo de cumplir, en los amigos que he visto, en mi familia a la que no vi, en aquellos que ya veré nunca y aquellos que tengo tantas ganas de volver a ver.
Las lágrimas han dejado mis ojos resbalosos y húmedos. Me he emocionado muchísimo viendo fotos de cuando era pequeño, me encanta ver que la sonrisa es la misma con 2,5,12,17,22 y 29 años. Me flipa llorar mirando una foto de un perro al que quise como a un hermano, emocionarme pensando en una canción, volver la vista atrás oliendo un perfume, soñar pensando en un abrazo. Nada ha cambiado, solo el número.
Cemento me ha hecho duro, tosco y borde. Mejor dicho, me ha reafirmado en la dureza y brusquedad que siempre he tenido, pero no ha cambiado un ápice ninguno de los sentimientos y valores que han marcado estos 10585 días de vida. De todos ellos solo he perdido la sonrisa 2, bueno 3, pero uno no lo cuento porque solo fue un susto, una piedrecilla del destino.
Sigo llorando, pero es bueno, lloro porque al tirarme un pellizco me duele, y porque me alegra verme así. De todas las felicitaciones una me llama especialmente la atención..."parece que fue ayer cuando naciste y yo te puse el pañal al revés.....tan guapo,tan sensible y tan bueno". Lo de guapo es lo de menos, no es mérito de nadie, ni siquiera compartido por alguien que no sea de mi familia o me quiera...o me pretenda...pero cuando haya metido al carajo lo pretendido. Me llama la atención lo de bueno, y lo de sensible. En todos estos años de humor contrapicado, de contestaciones fuera de tono y respuestas subidas de volumen el que te reconozcan como bueno y sensible qué queréis que os diga...me pone muy contento. Y una frase para pensar, "viendo tantas fotos me recuerdan que he sido muy feliz", no es mía porque yo lo pienso cada día para no olvidarlo nunca, pero me reconforta que lo sientas...a veces he pensado que mi felicidad no era como la tuya.
Ya he parado, ahora ya solo queda en mi garganta un pequeño nudo, contradicción del llanto con sonrisas y unas tripas que rugen.
Toca cenar, pensar da mucha hambre.
Un abrazo enorme
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