Saturday, October 20, 2007

DE MAYOR TANATOPRACTOR


Y es que no se si es culpa de mi cerebro o mi corazón pero como un burro tras su zanahoria, ahí voy;al precipicio. Arreglando las caras de cadáveres que no quieren tener arreglo, intentando esperar, demasiada espera, infinita tristeza momentánea, recuerdo agrio nada dulce de una vida que no quiero ni siquiera olvidar, para no volver ni siquiera a olerla.


Y vuelve el olor de las horas en vela, la incertidumbre y la indecisión, si yo lo tengo todo tan claro ¿Por qué eres tan cadáver tu?. Quizá sea mi carácter, mi rectitud o mi intransigencia, o una mezcla de todo con la mala educación en el espejo, la levedad del compromiso y el hoy si mañana tal vez. En cemento todo vale, incluso mancillar sentimientos en un momento para hacerlos crecer al instante. Cuanto mas fuerte es la caída mayor es la borrachera. Y ya estoy harto de embriagarme, de perderme y encontrarme, de sentirme solo entre tanta gente, de asquearme de una vida tan perfecta que el hecho de lamentarme sea suficiente motivo para que quienes me conocen dejaran de hablarme por soberbio.


Y no me sale nada bonito, nada bueno, solo tristeza y ojos de cristal, mi propio reflejo en el metro línea marrón, próxima estación prosperidad. Este no es mi estado ideal, no es mi naturaleza, no soy yo, no quiero que sea así. Al margen de mi ego mal alimentado esta ese genio indomable que solo puedo calmar a base de hacer cosas, de no parar, pero es que estoy tan cansado...que mi cabeza quiere más pero mis piernas tiemblan. Miro atrás buscando el aburrimiento de un sábado, y no consigo dejar de ver tus ojos al despertar, pienso en un domingo de resaca y solo me sale el tacto de tu piel al despertar.


Todo no es más que un espejismo, una ilusión de mi mente, asimetría de comportamiento que no encuentra reciprocidad. En tus ojos no se ven los míos, solo a ratos, ya ni eso...No se que hacer, si tirarme al monte o derribarlo, enseñarle que yo soy mas listo y que mi cabeza puede con su corazón. Porque al fin y al cabo ese monte lo he puesto yo. Son todos mis complejos, miedos y zozobras adquiridas a base de bofetadas y ostias, educativas pero con marcas.


Que nada es gratis e indoloro, que al final los traumas minan y aparecen, como los herpes. En cuanto huelen la fiebre ahí emergen en tu boca, y no sabes por que.


Y la sensación es la misma que en octubre de 2005, no puede ser, dos años después que esté como al principio, sin comerlo ni beberlo, aquí tres km latitud norte, un nuevo barrio otro distrito, pero el mismo amor y la misma lluvia.

Un abrazo

1 comment:

pijomad said...

No hay nada como curar mal una herida... termina sangrando.. con más fuerza, si cabe.