Tengo el corazón roto. Pensaba que
partío, pero no. Esta roto. Y se perfectamente por qué pero a la vez tengo la
sensación de no enterarme de nada. Esta extraña forma de vivir la vida, la mía,
se ha aliado con el destino para de un golpe arrancarme todo lo que me hacía
feliz, todo lo que mantenía en mi cabeza ese difícil equilibrio que tanto
tiempo me había costado alcanzar.
¿Y ahora qué? A empezar de nuevo. Pues me
cansa, esta vez me cuesta, esta vez me duele. Me duele porque en estos dos años
he conocido el sentido de la felicidad, con caras, nombres y apellidos, con
gestos, con lagrimas y con amor. Amor de verdad, a toneladas, por horas, días y
meses. Amor en forma de amistad, ¿Qué mas?
Necesitaba reventar, necesitaba dejar
salir la rabia y el enfado que en la parte personal de mi vida me invade. No
entiendo por qué, si todo estaba muy bien, si yo no pedía más y me conforma con
lo poco y a la vez tanto que tenía. Toca desmontar mi vida y cambiar el rumbo.
A empezar de nuevo.
Tengo ilusión y tengo ganas, tengo mucha
fuerza y positivismo no me falta, pero no dejo de tener un lado triste. Sé que
me va a costar, porque no soy de lágrimas y aquí estoy, inundado desde que
escribí algo tan simple como “os echo de menos”.
Tal vez no sea buen día para volver a escribir,
pero lo necesitaba. Me queman por dentro las ganas de decir como me siento, de
esta contradicción tan injusta que mi propio futuro por anticipado me ha
servido.
Esos días en los que no haces tu vida,
sino que tu vida te hace a ti. Estoy contento, saldré mas fuerte y habré
vivido. He madurado.
Y me quedo así dando las gracias, de la G
a la S de la V a la A. A ti, a ti, a ti y a ti también. Porque me habéis hecho
feliz, porque me habéis hecho vivir.
Mai vaig creure que
trobaria tant en tan poc!

No comments:
Post a Comment