
Esta maquinaria cada día va mas lenta, no para, pero poco a poco siente como sus engranajes abandonan la cadencia y el compás. La cinta que antes tirante y enrollada movía con fuerza todos y cada uno de los dientes, ahora lánguida y abierta, sin fuerza a penas, empuja el mecanismo de mi ser. Quizá sea un error tratarme como una máquina, pero es bien cierto que se me acaba la cuerda. Me quedo de nuevo al borde de la pausa. Paro la hora, pierdo no se cuantos minutos. Necesito de nuevo algo que empuje con fuerza la rueda de mi reloj, dándome a mi horas para seguir adelante. No es hastío ni frustración, ni siquiera contagio del ambiente, simplemente no le queda capacidad de movimiento.
Ahora, que la aguja esta a punto de dar la vuelta del medio año, todo lo que surgen son dudas, preguntas e inseguridades. Nada es concreto mientras que todo es seguro, nada es satisfactorio pese a que todo es óptimo. Creo que no funciona mi reloj. Traía un defecto de fabrica, demasiada ilusión para tan pocos dientes, demasiado corazón en tan pequeña maquinaria, demasiadas fronteras en esta enana esfera de cristal. ¿Y cómo seguimos?¿Que nos llenará de vueltas la cabeza?¿Como rellenamos al corazón de paz?...Se me antoja más difícil que nunca. Ya no tienes 20 años, ni mas cartuchos en el cinturón. Ya no vale lo transitorio, ni el mientras tanto, ni el por seguridad. Ahora solo vales tu, frente al cristal mirando a través de él, pasmado observando dónde estas, temiendo tener que dar un paso atrás, aterrado por pensar en los pasos adelante. Aquí has llegado tú solo, segundo a segundo empujado, minuto a minuto aconsejado, hora a hora parapetado, día a día mimado. Pero solo, y solo te toca seguir, sólo te toca seguir…ahí es nada. Debería salir corriendo y romper la correa, hacer lo que quiero y no lo que debo, romper esa maniaca obligación creada del deber y saber estar, respirar profundo y volverme a sentar. Estar quieto por un tiempo sin hacer nada, nada mas que pensar, pensar si donde estoy quería y donde quería estoy, tragarme una respuesta negativa, digerir un sapo y soltar una gran cagada. Pero parar, quitarme el sambenito de lo cómodo como máxima, la idealización de la máxima comodidad…
Se me ha vuelto a romper el minutero y se en que hora vivo, pero no en que minuto…es hora de que le ponga remedio al ritmo de mi reloj…
Ahora, que la aguja esta a punto de dar la vuelta del medio año, todo lo que surgen son dudas, preguntas e inseguridades. Nada es concreto mientras que todo es seguro, nada es satisfactorio pese a que todo es óptimo. Creo que no funciona mi reloj. Traía un defecto de fabrica, demasiada ilusión para tan pocos dientes, demasiado corazón en tan pequeña maquinaria, demasiadas fronteras en esta enana esfera de cristal. ¿Y cómo seguimos?¿Que nos llenará de vueltas la cabeza?¿Como rellenamos al corazón de paz?...Se me antoja más difícil que nunca. Ya no tienes 20 años, ni mas cartuchos en el cinturón. Ya no vale lo transitorio, ni el mientras tanto, ni el por seguridad. Ahora solo vales tu, frente al cristal mirando a través de él, pasmado observando dónde estas, temiendo tener que dar un paso atrás, aterrado por pensar en los pasos adelante. Aquí has llegado tú solo, segundo a segundo empujado, minuto a minuto aconsejado, hora a hora parapetado, día a día mimado. Pero solo, y solo te toca seguir, sólo te toca seguir…ahí es nada. Debería salir corriendo y romper la correa, hacer lo que quiero y no lo que debo, romper esa maniaca obligación creada del deber y saber estar, respirar profundo y volverme a sentar. Estar quieto por un tiempo sin hacer nada, nada mas que pensar, pensar si donde estoy quería y donde quería estoy, tragarme una respuesta negativa, digerir un sapo y soltar una gran cagada. Pero parar, quitarme el sambenito de lo cómodo como máxima, la idealización de la máxima comodidad…
Se me ha vuelto a romper el minutero y se en que hora vivo, pero no en que minuto…es hora de que le ponga remedio al ritmo de mi reloj…
No comments:
Post a Comment