Wednesday, April 09, 2008

EL HUECO QUE DA PAZ


Ahora he aprendido de verdad que un abrazo vale más que mil palabras, pero que una palabra puede provocar una avalancha de abrazos cuanto menos. Comprendiendo que la vida no es blanca o negra sino más bien marengo es más fácil despertarse cada mañana.
Ahora nada es sí porque sí y te callas, sino "sí, por qué no?" y me encantas. Ahora nada es no porque sí y cuidado que la próxima respuesta quizás sea el silencio sino "no tengo tu respuesta espero que sigas bien, porque ya echo de menos cualquiera de tus palabras".
Ahora que me río a boca llena por las noches y me levanto a carcajadas por las mañanas he aprendido que muchas veces la Arena ha cegado mis ojos.
Mis Piedras siguen tranquilas en los bolsillos, algunas revueltas, otras pochas y otras rodadas, pero aquí seguís, me aguantáis con fuerza al suelo, ahora que el hombre del tiempo nos advierte de rachas de viento capaces de levantar a alguien que no sea tan grande como yo, o que no tenga tantas Piedras y Arena en los bolsillos.
Disfruto de tu compañía en compañía o debo decir comparto contigo lo que ya tenía, Piedras y más Piedras, comida en una terraza que se queda pequeña para tanta complicidad, risas y comprensión, pequeña y no de espacio sino de dimensión.
Y puede que sea un esfuerzo, pero cuidar las Piedras requiere tiempo, atención y mimo, el mismo o más que a ti, sin cebarlo en exceso como a ti tampoco. Fuerzas para todo no faltan teniendo en cuenta que ahora tengo como gasolina de mi motor las miles de “risas”, abrazos y besos al amanecer. Que esta vez es gasolina sin plomo, sin todo aquello que conlleva el encaje, pero con aditivo, que es todo aquello que la gente entiende como la ilusión del principio y yo entiendo como augurio de un buen final.

No comments: