Wednesday, February 06, 2008


El ocaso de lo que fue una nueva etapa

Y es que a mí como a Zapatero me están llamando a capilla. No es mi conciencia, ni mi estómago que sufra de úlcera, ni siquiera mi bolsillo que no aguanta un TRICHETazo más. Soy yo, lo que llevo dentro + mi sonrisa. No aguanto un día más con la cara torcida por trabajar en una jaula de oro. No sirve de nada si dentro no hay más que cuervos o plañideras, no va con mi carácter y además me destruye. Las personas somos de decisiones basadas en grandes cúmulos de pequeños desastres, al menos yo. Odio los espasmos y las brusquedades a la hora de decidir. Aquí lo que se decide se hace desde el convencimiento más cabezón y gallego posible, con vehemencia pero creyendo que ha llegado la hora.
Seguramente peque de soberbia, de prepotencia y de tantas cosas más pero a día de hoy pierdo formación y valía en cada segundo que paso delante de este ordenador, me consumo en un puesto siendo el chico de los recados, pero a la vez el de los proyectos, de las promesas imposibles, de las vendidas de moto a lo vietnamita. Y encima escuchar comentarios como: “para saber de marketing hay que pasar por la calle”… ¿supongo que también servirá estudiarlo y dar soporte durante 5 años no?. De todas formas si tu eres así que bien que no este contigo…porque aquí se confunde marketing con soborno, push con tropezón, pull con mentira…rico cocktail, grandes márgenes, creatividad cero, caspa para cubrir valdesquí…

Un abrazo

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