Sunday, November 05, 2006

Neuralgia provocada


Hoy mi cabeza es una olla a presión. El alcohol, la lluvia, los nervios, el sueño, el hastío y la falta de humedad relativa son los culpables. Es cierto que casi todo tiene solución rápida, casi todo…lo de la lluvia ya me empieza a mosquear, cuando yo me vine a Cemento no llovía, y ahora no para de llover. Estoy a punto de pedirle a Gallardón la hoja de reclamaciones y marcharme. El plomizo del cielo es bonito, pero como todo, en su medida…que llevamos 4 días sin ver el sol y eso para mi es intolerable.
¿Y si realmente soy una oveja? Pues si lo soy ponme el cencerro que me voy a las Vistillas a pastar un rato, que seguro que ser un carnero es peor. Yo iría más allá y no pensaría que se es oveja es por gusto, sino por defecto. Venimos con ese software de serie, y encima lo reforzamos con la educación recibida. A nadie en el colegio, la facultad (los que llegaron) o en casa nos han enseñado a ser distintos o pensar diferente…pero lo hacemos. ¿Por qué? Por esa mágica palabra…inquietudes. Inquietudes de niño pequeño inconformista que no comulga con rueda de molino ni condena sin explicación. Muchos solo tienen de oveja la piel, porque dentro queda profundidad suficiente para hacer unos largos. Y al contrario, muchos disfrazan de sofisticación, bohemia e histrionismo sus vidas, cuando al final resultan ser simples ovejas cuando la lluvia cala sus falsas pieles. Aprovechad ahora que estamos en racha de lluvia para poder sexarlas y elegir. El invierno se plantea largo, húmedo y frío y yo desde luego no estoy dispuesto a calarme todos los sábados tres veces…más que nada porque acabo con bronconeumonía de aquí a carnavales. Lo mejor es una cenita tranquila, una copa o DVD y mucho amor…dormir calentitos y levantarte cuando te despiertas y/o se despierta…no plantear nada sino hacer todo, viajar, salir al campo, dormir la siesta, y más y más….Que como decía la canción las noches de verano no son para dormir…pero las de invierno sí.
Además, ya cansa tanta causalidad, tantas caras dignas y tanta chorrada, quiero un poquito de normalidad…y la tendré en breve, muy pronto. Aunque ahora que lo pienso…si nosotros evaluamos cada una de las caras y mentes que nos rodean, seguro que algunos de ellos también lo hacen. ¿Qué pensaran de nosotros? Seguro que algo mejor que nosotros ellos, porque como decía la Biblia no juzguéis y no seréis juzgados, un poquito de cordialidad y más introspección, que si no construye la crítica no sirve de nada. Aquello que no aporta húyelo, pero no pierdas el tiempo criticándolo… al final perderás el tren y no pasan so frequently, y perder el tiempo hablando de los demás es de pueblo y síntoma de no tener algo propio que hablar o compartir, en resumen síntoma de pobreza y la pobreza como dijo aquel decimonónico en el congreso es un síntoma de imbecilidad…cualquiera que sea su manifestación.
Os dejo con una foto de Arena, la misma foto que he tenido en mi cabeza los 5 años de estudios universitarios, entenderéis ahora por qué la playa y el mar significan tanto. Y es que no ha habido un solo día de nuestras vidas en el que no hayamos cruzado unas miradas.
Un abrazo

2 comments:

Carlos Fernandez-Cordeiro said...

Creo que uno de los signos de la madurez es aceptar que no caemos bien a todo el mundo y no buscar la aprobación de los demás.

Todos encasillamos a los demás y a todos nos encasillan. Nadie está en la posesión de la posición perfecta. No hay posibilidad de salir de ese círculo social.

Como dices, venimos con ello y lo cultivamos durante la vida. No creo que sea posible escapar aunque lo intentemos, pero tampoco creo que merezca la pena intentar escapar.

Reivindico el derecho a protestar; protestar con todas mis fuerzas siempre que tenga ganas de hacerlo. Ya que no voy a hacerme anacoreta, al menos que se sepa lo que no me gusta.

De lo que sí hay que escapar compulsivamente es de la lluvia del sábado y de lo que tú, mi madre y yo sabemos.

pijomad said...

vaya.. yo no sabía lo de esta foto... una cosa nueva para tu biografia.... ;)