
Exceso, hipérbole, éxtasis, deformidad, cansancio, hartura, agotamiento, hastío. Curvas que vienen y van, Gauss constante vital que no entiende de constancia, histéresis en el corazón, después de cada guerra nunca vuelves a ser el mismo que eras antes de ella, después de cada borrachera juras que no beberás mas, cada beso vacío prometes que será el último, cada día que te despiertas te prometes a ti mismo que cambiarás. Promesas vacías de echar el freno y sentir realmente que el aire que corre no te quema pero si calienta, que tampoco es malo vivir tan sólo 24 horas en un día, que un día no da para más de 24.
Sigues corriendo, todo esta tan lejos que detrás ni delante ves más que lo que tus ojos quieren ver, intuyes e imaginas, piensas por ti y los demás, la velocidad es así, vas tan rápido que pierdes la definición de lo que realmente pasa a tu alrededor, intuyes figuras en simples sombras, condenas gestos imaginados, castigas a tus pies sin dejar de correr.
Y no ves el mar, ni siquiera sientes su olor pero nunca ha dejado de estar en ti, cada ducha y cada baño te recuerda el estado del que vienes y al que quieres ir, silencio, paz, flotando en algo inmenso moviendo tan solo un poco los pies, poco esfuerzo y gran recompensa, eficiencia del movimiento que te mantiene a flote, cualidad innata que evita que te hundas, involuntariedad que no puede ser mas consciente, aséptico líquido que no puede contagiar más…
Ahora te preguntas si el mar o el camino, si todo o nada, estar o aparentar que lo haces, si de lo que has vivido realmente has sido capaz de interpretar siquiera la intuición del olor, si realmente miras desde la pirámide hacia abajo o no has sido capaz mas que de enterrarte bajo ella.
