Y es que erase una vez yo mismo en Inglaterra, país que detesto, aprendiendo teorías cognitivas. Entre ellas estaba la del grifo, que en resumidas cuentas nos viene a contar cómo nuestro cerebro es un lavabo de recuerdos con un grifo abierto. Nunca paran de entrar así que como todo lo que entra sale, los recuerdos van saliendo. Como el que no se consuela es porque no quiere o se ha puesto los pañales, se inventaron otra teoría, no menos cierta, que decía que de las circunstancias solo tomamos lo que queremos recordar, ya sea positivo o negativo. Y es que claro, en cemento el grifo va tan rápido que mi desagüe de arena no da para tanto. Al final una batidora de sentimientos destruye todo lo positivo de unos y guarda con cariño los buenos recuerdos de otros. Que sabio que es mi monomando, que me hace flotar entre nenúfares y ranas, mandando por la bajante despojos y vísceras otrora tan frecuentes. Y todo esto porque tomando un café con un amigo fui incapaz de recordar de una noche más que un divertido concierto y fin de fiesta. A un lugar del submundo habían ido a parar las lágrimas que cerraron aquella velada, ni un mínimo recuerdo, un gran ejercicio de memoria para recordar por qué, qué dije o cómo paso. Fantástica teoría. Lástima que no funcione con los becerros legalmente manifestados que pretenden con su demagogia barata y su diarrea verbal perturbar la paz de aquellos que como yo nos sentimos tan felices de vivir en paz
Un abrazo
LA VIDA EN CEMENTO NO ES TAN COMPLICADA COMO CREEMOS, EN ARENA NO ERA TAN SENCILLA COMO LA PINTABAN...EXPERIENCIAS, DESDICHAS, TROPIEZOS Y TROPEZONES DE UN PUNTO DE VIDA EN UNA BOLA DE SEIS MILLONES
Wednesday, November 14, 2007
Subscribe to:
Posts (Atom)